En plena dictadura argentina, el ahora Obispo Emérito de la Iglesia Metodista Aldo Etchegoyen visitaba a presas políticas en la cárcel de devoto. En una oportunidad, sufrió una requisa que motivó la escritura de un texto que en aquel momento no podía ser dicho. 20 años después, a la luz de un nuevo camino de memoria, verdad y justicia, conocemos aquellas líneas.